Daniel Álvarez Burneo
Daniel Álvarez Burneo, fue un benefactor de la educación de la niñez y la juventud lojanas. Nació en 1878, en Loja, Ecuador, y murió en la misma ciudad el 6 de agosto de 1936. Fue hijo de don Daniel Álvarez Sánchez, acaudalado comerciante, y de la Sra. Amalia Burneo, propietaria de grandes haciendas.
Biografía
Realizó sus estudios primarios bajo la dirección de sus tíos paternos, los canónigos Agustín, Eliseo y Manuel Álvarez, en la escuela La Salle de los Hermanos Cristianos de su ciudad natal. Los estudios secundarios, en el Colegio San Gabriel de la ciudad de Quito, regentado por la Compañía de Jesús. Contrajo matrimonio con la Sra. Amalia Eguiguren Escudero. Procrearon un solo hijo, Daniel Álvarez Eguiguren. La muerte le arrebató a Daniel Álvarez Burneo lo que más amaba en su vida: primero a su esposa, que dejó a su hijo huérfano en tierna edad; luego a su hijo, Daniel Álvarez Eguiguren, cuando solo tenía dieciséis años; y, posteriormente, a su anciano padre. Daniel Álvarez Burneo quedó solo a los 46 años.
En la vida pública y política prestó servicios a su tierra natal, desempeñando importantes cargos: fue Gobernador de Loja de 1916 a 1920, durante el Gobierno del Dr. Alfredo Baquerizo Moreno. Representó a Loja, como diputado, en la Asamblea Constituyente de 1928-1929, convocada por el presidente provisional de la República, el también lojano Dr. Isidro Ayora Cueva. Trabajó en la administración directa de su gran empresa agropecuaria formada por las fincas semiurbanas: La Argelia, Bella Flor y la Tebaida, pertenecientes a la parroquia de San Sebastián; Las Palmas, Turunuma, San Cayetano, El Molino y El Recreo en la parroquia El Valle; y las haciendas: Chichaca, en Taqui; Santorum, entre Gonzanamá y Cariamanga; La Elvira y Tuburo, en Quilanga y Estados Unidos de Consapamba, en Amaluza.
Daniel Álvarez Burneo viajó por diversos países de América, especialmente Argentina y Chile. En Argentina observó y admiró su agricultura y ganadería y le impresionaron muchoos cultivos chilenos de pinos y frutas. Con esta influencia introdujo normas para la producción agrícola y ganadera, con las cuales consiguió incrementar su cuantioso patrimonio. Daniel Álvarez estuvo dotado de un singular don de gentes. Era Alegre, franco, sencillo y gran conversador. Hombre sin prejuicios sociales o de clase, siempre estuvo pronto para comprender los problemas humanos y para ofrecer su generosa solidaridad.
Legado

Después de la muerte de su esposa y de su hijo, durante sus meditaciones, como hombre de espíritu sensible y visionario, estableció cuáles eran los problemas y necesidades de Loja y resolvió donar su cuantiosa fortuna para el establecimiento de instituciones de beneficencia a favor del pueblo pobre urbano y rural. La primera donación la realizó el 8 de marzo de 1936, cumpliendo el deseo de su padre, Daniel Álvarez Sánchez quien, en vida, organizó el Hospicio de ancianos y ciegos que lleva su nombre. Daniel Álvarez Burneo destinó su fortuna al más noble de los fines: la educación de la juventud pobre de Loja y su provincia, mediante el respectivo testamento. El 28 de julio de 1936, la cotidianidad de la franciscana ciudad de Loja transcurre apacible y rutinaria. No obstante, en los corrillos ciudadanos se cuchichea y rumora el quebranto que ha sufrido la salud de don Daniel Álvarez Burneo. Este día suscribe su testamento donando su fortuna, en calidad de heredero modal, al Municipio, a favor de la beneficencia lojana. Su vida se apagará siete días después, el 4 de agosto de 1936.
Su legado más notable lo constituyen hoy la Unidad Educativa Fiscomisional Daniel Álvarez Burneo (UEFDAB), y la Universidad Técnica Particular de Loja, instituciones creadas y regentadas en principio por la congregación de Hermanos Maristas, con los bienes dejados por el filántropo lojano.