Sultanato benimerín
Benimerines, mariníes, meriníes o merínidas (1244-1465) es el nombre castellanizado que reciben los Banu Marin, miembros de un imperio de origen bereber zenata[1] cuyo núcleo fundamental estaba en el norte del actual Marruecos. Durante los siglos XIII y XIV, los Benimerines también controlarían, brevemente, algunas partes de Andalucía y de la zona este del Magreb. Surgieron tras la caída del Imperio almohade y fueron reemplazados por la dinastía wattásida.[2] Fueron fundadores del barrio Jdid en Fez, que convirtieron en su capital y donde también construyeron muchos monumentos.[3]
| Imperio meriní المرينيون Al Marīniyūn (en árabe) | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Sultanato | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| 1215-1465 | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| |||||||||||||||||||||||||||||||||||||
![]() El Imperio meriní en su máxima extensión (1347-1348). | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| Capital | Fez | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| Entidad | Sultanato | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| Idioma oficial | Árabe clásico | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| • Otros idiomas | Bereber del norte | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| Religión | Islam sunismo | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| Moneda | Dinar | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| Período histórico | Edad Media | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| • 1215 | Establecido | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| • 1465 | Disuelto | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| Forma de gobierno | Monarquía | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| Sultán • 1215-1217 • 1420-1465 |
Abd al-Haqq I Abd al-Haqq II | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| Correspondencia actual | Argelia, Gibraltar, España, Marruecos, Túnez | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| |||||||||||||||||||||||||||||||||||||
Origen y primera expansión
Los marínidas fueron una tribu nómada del este del Magreb (Ifrikiya,[4] Zibán[5]) que, partió del Aurés a principios del siglo XIII y se fue desplazando por el altiplano del Oranesado hasta la cuenca del río Muluya en el sudeste marroquí.[6] En el 1213 se hallaban en la comarca de Guercif, desde la que prosiguieron su marcha hacia el oeste, fundamentalmente en busca de mejores pastos, pues eran pastores nómadas.[6] Pertenecían a la numerosa confederación bereber cenete.[7][8] Acuciados por el hambre, tras la derrota de Las Navas de Tolosa que debilitó a las autoridades almohades, comenzaron a cruzar el río Muluya y a extenderse hacia el noroeste.[7] En el 1216 infligieron una grave derrota al gobernador almohade de Fez y en el 1217 vencieron también al de Taza.[7][9] Pese a su escaso número, consiguieron extenderse por las zonas rurales y empezar a cobrar tributo a algunas ciudades, como Fez, Mequinez y Rabat.[7][9] Los almohades fueron incapaces de vencerlos.[7]
Victoria y eliminación de los almohades
En el 1245, conquistaron Mequinez; en el 1248, Taza y Fez; en el 1251, Rabat y Salé; en el 1257, Siyilmasa —que luego perdieron—; en el 1269, Marrakech; en el 1271, la región del río Draa; y por fin, en el 1274, Tánger, Ceuta y recuperaron Siyilmasa.[9] A mediados del siglo XIII, sin embargo, lo principal del territorio benimerín se hallaba ya en poder de la confederación tribal que se fue transformando progresivamente en un Estado sedentario y dinástico, interesado en expandirse tanto por el resto del Magreb como por la península ibérica para dominar las rutas comerciales de la región.[10] La capital del nuevo Estado se fijó en Fez.[11]
En el 1243 o el 1245, en tiempos de Abu Yahya ibn Abd al-Haqq, los benimerines reconocieron la autoridad de los sultanes hafsíes.[12]
Expulsados de su base sureña, los benimerines se movieron al norte guiados por Abu Yahya ibn Abd al-Haqq y tomaron Fez en 1244, convirtiéndola en su capital. Una vez instalados en Fez, declararon la guerra a los debilitados almohades con la ayuda de mercenarios cristianos. En 1269 Abu Yúsuf Yaaqub (1259-1286) capturó Marrakech y se hizo con el control de gran parte del Magreb hacia el final de 1268, incluyendo el actual norte de Marruecos, el norte de Argelia y Túnez.
Abu Yúsuf: campañas en la península ibérica
La primera expedición benimerín a la península ibérica se llevó a cabo en el 1275.[11] El sultán Abú Yúsuf partió de Fez el 30 de marzo a Tánger; encomendó la expedición a uno de sus hijos y se aseguró de que el señor de Ceuta aportase los navíos necesarios para cruzar el estrecho.[11] El 13 de mayo, las primeras fuerzas benimerines desembarcaron en Tarifa.[11] A mediados de agosto les siguió el propio sultán, con más tropas.[13] Este se reunió a continuación con Muhammad II de Granada y los arraeces de Málaga y Guadix, enemistados con el señor de Granada, para tratar de coordinar sus fuerzas.[14] El ejército benimerín comenzó la incursión en territorio castellano el 22 de agosto.[15] Fundamentalmente, fue una cabalgada en la que devastaron las tierras de Córdoba, Úbeda y Baeza.[16] Tras correr estas comarcas, se volvieron hacia Écija, donde vencieron a las huestes de Nuño González de Lara, adelantado de la frontera el 7 de septiembre; este, que había tratado de eludir el combate, pereció en el choque.[17] Los vencedores, no obstante, no lograron tomar Écija y volvieron a Algeciras a mediados de septiembre.[18] A finales de octubre, el ejército benimerín partió de nuevo, hacia las tierras sevillanas y luego a tratar en vano de tomar Jerez.[19] El 18 de noviembre estaba de vuelta en Algeciras, cargado de botín.[18] El sultán volvió al Magreb el 19 de enero del 1276, tras firmar probablemente una tregua de dos años con los castellanos.[20]
Abú Yúsuf hubo de sofocar ciertas rebeliones durante la primera mitad del 1276, que no le permitieron retornar a la península ibérica hasta el año siguiente.[21] Los preparativos se demoraron tanto, que la expedición se retrasó hasta junio del 1277.[22]
Abu Yaqub
Abu Yúsuf falleció en 1286 y le sucedió en el trono su hijo Abu Yaqub, que hubo de aplastar una rebelión en su contra de algunos grupos y descendientes de un antiguo sultán.[23]
En 1305, se rebeló otro benimerín contra Abu Yaqub, atizado por Granada, que pretendía debilitar a este y mantener el dominio indirecto de Ceuta.[24] Abu Yaqub cercaba por entonces Tremecén, pero, ante el avance del pretendiente, que contaba con el apoyo de los Gumara y se apoderó de Larache y Arcila, hubo de reunir un ejército que entregó a su hijo para frenar el avance del rival.[24] Este ejército fue vencido y el pretendiente sostenido por Granada pudo proseguir su marcha, hacerse con Tiqisas y luego con Alcazarquivir (1307).[24] La revuelta no quedó sofocada hasta el reinado siguiente.[24]
Abu Thabit Amir
Consiguió vencer al rebelde príncipe benimerín Utman ibn Abi l-Ula tras varias campañas fallidas.[24]
Una vez conseguido este objetivo, trataron de extender su control al tráfico comercial del estrecho de Gibraltar. Los nazaríes de Granada cedieron Algeciras a los Benimerines y estos declararon la guerra santa a los estados cristianos, ocupando sucesivamente las ciudades de Rota, Algeciras y Gibraltar, sitiando Tarifa por primera vez en 1294. También influyeron fuertemente sobre la política del Reino de Granada, donde a partir de 1275 destacaron importantes contingentes de tropas. Por entonces reinaba en Castilla Alfonso X, aunque en el momento de la primera invasión, que arrasó los campos circundantes de poblaciones como Écija y Jerez de la Frontera, aquel se hallaba en tierras francesas para tratar de conseguir la corona del Sacro Imperio Romano Germánico. El sultán benimerín Abu ul-Hasan y el rey de Granada entablan un acuerdo mutuo de alianza, predicando que "la tierra hispana será pronto conquistada y que habrá tierra para todos los musulmanes". En estas luchas muere el almirante Alonso Jofre Tenorio, que fue decapitado. Castilla lanzó varias incursiones en la parte occidental del imperio, saqueando Salé en 1260 e intentando una invasión general en 1267, que fue repelida por los Benimerines.
Las luchas internas del reino no impidieron que el sultán Abu Saíd Uthmán II (1310-1331) construyera numerosos edificios en Fez, entre los cuales se encontraban las madrasas que sirvieron para el reclutamiento de funcionarios como parte de un plan para centralizar el reino y reducir la influencia de los morabitos.
Los contingentes benimerines en al-Ándalus
Desde tiempos de Abu Yúsuf, se hizo frecuente que los disidentes benimerines que se rebelaban contra el sultán y eran derrotados pasasen a la península ibérica, a menudo al servicio de los nazaríes granadinos.[25] Estos contingentes, a veces familias enteras, no perdían en ocasiones la ilusión de hacerse con el trono de Fez y trataban con los enemigos del sultán, tanto musulmanes como cristianos.[26] El propio sultán granadino los empleaba en algunos casos como medio de desestabilizar al sultán benimerín y también como refuerzo militar frente a los Estados cristianos peninsulares.[26] Por otro lado estas tropas norteafricanas obtuvieron un notable poder en Granada.[26]
Abu ul-Hasan: expansión e inestabilidad
Las tropas benimerines lograron romper el cerco castellano a Algeciras en el invierno de 1339-1340 y emprender correrías por Arcos de la Frontera, Medina Sidonia y Jerez hasta que fueron batidos por las tropas del concejo de esta última.[27] Sin embargo, la flota benimerín venció contundentemente a la que servía a Alfonso XI de Castilla en la batalla naval del 8 de abril de 1340.[28] El propio almirante castellano Alonso Jofre Tenorio pereció en la lid y la flota castellana quedó muy mermada.[28] Esta victoria naval permitía a los benimerines trasladar sin embarazo nuevas tropas a la península ibérica para abordar una nueva campaña, que resultó la última que realizaron al norte del estrecho de Gibraltar.[29] Por su parte, Alfonso XI reforzó las defensas de Tarifa y trató de reconstruir la flota, solicitando para ello ayuda de otras naciones.[29] Su objetivo era recuperar el control del estrecho.[29] Los genoveses aceptaron aportar quince galeras en junio de ese mismo año.[29] Finalmente, empero, los benimerines y sus aliados nazaríes sufrieron una aplastante derrota a manos de una coalición castellano-portuguesa en la batalla del Salado.[30] El sultán benimerín, que había perdido también el dominio del estrecho de Gibraltar, hubo de pasar a África, amenazado por una revuelta en el Magreb.[31] El descalabro puso fin a las campañas de la dinastía en la península ibérica.[32] No así a los intentos de volver a la península: las flotas al servicio de Alfonso —genovesa, aragonesa, portuguesa y la propia castellana— tuvieron que impedir el paso de tropas a al-Ándalus en el invierno de 141-1342 y hubieron de lidiar con naves enemigas en mayo de 1243.[33] En estos choques los navíos benimerines llevaron la peor parte y no pudieron trasportar grandes contingentes a Europa.[34] La victoria en el mar le permitió a Alfonso emprender el asedio de Algeciras el 3 de agosto de 1342.[35] Los intentos de socorrer la plaza fracasaron y Algeciras se rindió a Alfonso el 25 de marzo de 1344, tras un largo cerco y por mediación del sultán granadino Yusuf I.[36]
Bajo Abu ul-Hasan, apodado el sultán negro, los Benimerines intentaron otra vez unificar el Magreb. Así, en 1337 el imperio de los Ziyánidas en Argelia fue conquistado, seguido en 1347 por la derrota del Imperio háfsida de Ifriqiya. Sin embargo en 1340 los Benimerines sufrieron una aplastante derrota a manos de una coalición castellano-portuguesa en la batalla del Salado, y finalmente tuvieron que retirarse de Andalucía. El descalabro puso fin a las campañas de la dinastía en la península ibérica.[32]
La pérdida de Algeciras puso fin a los proyectos benimerines de expansión en la península ibérica.[37] El aumento del poderío bélico del sultanato no bastó para emprender ofensivas simultáneas en los dos sectores previstos: el ibérico y el del Magreb central y oriental.[37] La pérdida de Algeciras hizo que, a partir de entonces, Abu ul-Hasan se centrase en la expansión hacia el este, que logró, si bien con un resultado efímero.[37]
El pretexto fue una crisis de sucesión en el Estado hafsí, en la que Abu ul-Hasan decidió intervenir, teóricamente en favor del heredero legítimo del trono, que había sido derrocado por su hermano Abu Hafs Úmar II.[38] Dejó el gobierno de Tremecén en manos de su hijo Abu Inán Faris y partió hacia el este en la primavera del 1347.[38] Sometió pronto las provincias meridionales entre las montañas Zab y Trípoli y luego se adueñó de Bugía y Constantina.[38] Finalmente cayó en su poder la propia Túnez el 15 de septiembre de ese año.[38] Logró así la unificación de gran parte del Magreb.[38]
El triunfo, sin embargo, fue pasajero: el sultán fue derrotado por las tribus árabes de Cairuán el 7 de abril de 1348 y este descalabro favoreció el estallido de una nueva crisis sucesoria: Abu Inán Faris se rebeló y se proclamó sultán en junio.[38] Hizo huir a su padre, pero desató al mismo tiempo una grave crisis en el imperio: un nieto del sultán depuesto se hizo con Fez, los abdalwadíes recuperaron Tremecén en agosto o septiembre, parte de las conquistas tunecinas se perdieron y los castellanos aprovecharon la tesitura para avanzar en la península ibérica.[39] La peste negra también agudizó el problema, pues alcanzó la región ese año de 1348.[39]
Abu Inán Faris: expansión pasajera
La muerte de su padre afianzó la posición de Abu Inán Faris, que se proclamó príncipe de los creyentes para tratar de reforzar su legitimidad.[40] Retomó los intentos de someter el Magreb, si bien en ello tuvo menos éxito que su padre.[40] En su reinado comenzó también la pujanza de los visires, que fueron obteniendo parte del poder hasta entonces ostentado por los sultanes.[40] Una y otra vez el poder quedó en manos de los visires, que lo empleaban en su beneficio personal.[41]
Arrebató con gran trabajo Tremecén a los abdalwadíes en abril/mayo de 1352 y en septiembre/octubre se hizo con Bugía, que perdió, no obstante, en febrero/marzo del año siguiente.[40] Las divisiones internas le impidieron proseguir el avance hacia el este hasta 1357, año en que se adueñó de Constantina. Sus partidarios se hicieron con Túnez en septiembre/octubre de ese mismo año.[40] El propio sultán, sin embargo, tuvo que regresar a Fez ante la gravedad de la crisis interna del Estado, que paralizó sus proyectos de conquista.[40]
Posteriormente, tras varias revueltas en los territorios conquistados, Abu ul-Hasan fue depuesto por su hijo Abu Inán Faris (1348-1358), quien trató de reconquistar Argelia y Túnez. A pesar de los éxitos militares temporales, la dinastía comenzó su declive después del asesinato de Abu Inán Faris, quien fue estrangulado por su propio visir en 1358.
Predominio de los visires
Abu Salim Ibrahim fue asesinado (1361)[41] por instigación de su poderoso visir Umar ibn Abdalá, que pactó con Muhammad V de Granada la entrega de casi todas las plazas que los benimerines aún controlaban en la península ibérica —la principal de las cuales era Ronda— a cambio de que este intercediese con Pedro I de Castilla para que este permitiese el paso a África de un nieto de Abu ul-Hasan al que el visir deseaba entronizar.[42] Esta cesión evidenció tanto la pérdida de interés de los benimerines en la península ibérica como el crecimiento de la influencia nazarí.[42]
Abu Zayyan Muhammad II estuvo estrechamente vigilado por el visir Umar ibn Abdalá, quien lo hizo asesinar cuando intentó zafarse y prender a ibn Abdalá.[43] Parte de los emires benimerines trataron de deshacerse del visir en 1362, que, sin embargo, los derrotó.[41]
La última plaza benimerín en la península ibérica, Gibraltar, fue cedida al sultán granadino en 1374 a cambio de que este favoreciese un cambio en el trono benimerín que permitiese al primo del visir de entonces hacerse con este cargo.[44] El sultán de entonces era Abu Zayyan Muhammad III, pero el poder lo ejercía realmente su visir Abu Bakr ibn Gazi Ibn al-Kas.[45] El trono pasó entonces a Abu l-Abás Ahmad I al-Mustansir, hijo del difunto Abu Salim Ibrahim y candidato del nuevo visir.[45] Muhammad V aprovechó el momento para debilitar aún más a su vecino meridional fomentando el paso al Magreb de otro benimerín, que se hizo con el dominio de Siyilmasa y Marrakech, mientras Abu l-Abás Ahmad se quedaba con los territorios situados más al norte.[46] Así el Estado benimerín quedó partido en dos en 1374.[47] A partir de entonces las intervenciones nazaríes en el decadente Estado benimerín fueron constantes.[45]
Las relaciones entre los dos sultanes benimerines no fueron buenas y Abu l-Abás Ahmad acabó por tomar la capital rival de Marrakech en 1382.[47]
Varias tribus árabes fuera del control del gobierno extendieron la anarquía por Marruecos, acelerando la decadencia del imperio. Los morabitos cesaron su apoyo al sultán y el imperio benimerín terminó fracturándose en varios reinos minúsculos y ciudades-estado.
Después de 1420, los sultanes benimerines quedaron bajo el control de los Wattasíes, que como visires ejercían el poder real en el imperio. Los sultanes benimerines, que a menudo eran niños, se sucedieron rápidamente, asegurando el poder del visir. Sin embargo los Wattasíes fueron incapaces de consolidar el imperio, de modo que en 1415 Portugal fue capaz de ocupar la ciudad de Ceuta, y para 1513 había ganado el control sobre todos los puertos importantes de la costa atlántica de Marruecos. Después de que el sultán Abd al-Haqq II (1421-1465) tratara en vano de acabar con el poder de los Wattásidas, estos derrocaron finalmente a la dinastía benimerín.

Gobernantes
- Primeros jefes benimerines
- Muhammad al-A'dar ibn al-'Afiya ibn 'Askar al-Mujaddab (?-1145) (del linaje Banu 'Askar de los benimerines)
- Hamama ibn Muhámmad ibn Wazir (1145-?) (comienza la línea Banu Hamama a la que pertenecen el resto de gobernantes benimerines)
- Abu Bakr ibn Hamama ibn Muhámmad (?-1165/1166)
- Abu Jálid Mahyu ibn Abi Bakr ibn Hamama (1165/1166-1196)
- Abu Muhámmad ‘Abd al-Haqq ibn Mahyu ibn Abi Bakr (después Abd al-Haqq I) (1196-1215)
- 1215-1269: jefes benimerines, en lucha contra los almohades, con base en Taza (Marruecos) entre 1216 y 1244
- Abd al-Haqq I (1215-1217)
- Uthmán I (1217-1240)
- Muhámmad I (1240-1244)
- Desde 1244: Benimerines de Fez
- Abu Yahya ibn Abd al-Haqq (1244-1258)
- Úmar (1258-1259)
- Abu Yúsuf Ya‘qub (1259-1269)
- 1269-1374: Sultanes
- Abu Yúsuf Ya‘qub (1269-1286)
- Abu Ya‘qub Yúsuf (1286-1306)
- Abu Thábit Ámir (1307-1308)
- Uthmán ibn Abi l-'Ula pretendiente (1307-1309)
- Abu ur-Rabí Sulaymán (1308-1310)
- Abu Saíd Uthmán II (1310-1331)
- Abu al-Hasan 'Ali (1331-1348)
- Abu Inán Faris (1348-1358)
- Abu Zayyán Muhámmad II as-Saíd (1358)
- Abu Bakr II (1358-1359)
- Abu Sálim ‘Ali II (1359-1361)
- Abu Úmar Tashfín (1361)
- Abu Zayyán Muhámmad III (1362-1366)
- Abu Faris Abd ul-‘Aziz I (1366-1372)
- Muhámmad III as-Saíd (1372-1374)
- Sultanatos en Fez y Marrákush (1374-1382)
- Abd al-Rahman, en Marrákush
- Abu l-Abbás Áhmad, en Fez
- 1382-1465: Sultanes
- Abu l-Abbás Áhmad (1382-1384)
- Abu Zayyán Muhámmad IV (1384-1386)
- Muhámmad V (1386-1387)
- Abu l-Abbás Áhmad (1387-1393)
- Abd ul-‘Aziz II (1393-1398)
- Abdulah (1398-1399)
- Abu Sa‘id Uthmán III (1399-1420)
- Abd al-Haqq II (1420-1465)
- Abu Zayyán, hijo del anterior, se cambió de nombre a Fernando de Fez-Muley, es el fundador de la familia Fez-Muley.
Cultura
- Ibn Battuta
- Ibn Idari
- Al-Marrakushi ibn Al-Banna (c. 1256-c. 1321)
Arte meriní
Véase también
Referencias
- «Marinid dynasty | Berber dynasty». Encyclopedia Britannica (en inglés). Consultado el 26 de abril de 2017.
- Les civilisations de l'Afrique du nord (en francés)
- '«Copia archivada». Archivado desde el original el 25 de junio de 2013. Consultado el 25 de junio de 2013.
- V. Piquet, Les civilisations de l'Afrique du nord: Berbères-Arabes Turcs, Ed. Colin, 1909
- A. Khaneboubi, Les premiers sultans mérinides, 1269-1331: Histoire politique et sociale, Ed. L'Harmattan, 1987, ISBN 2296385532, 9782296385535
- Manzano Rodríguez, 1992, pp. XXV-XXVI.
- Viguera Molins, 2007, p. 320.
- Manzano Rodríguez, 1992, p. XXV.
- Manzano Rodríguez, 1992, p. XXVIII.
- Manzano Rodríguez, 1992, p. XXIX.
- Manzano Rodríguez, 1992, p. 18.
- Manzano Rodríguez, 1992, p. 4.
- Manzano Rodríguez, 1992, p. 20.
- Manzano Rodríguez, 1992, p. 21.
- Manzano Rodríguez, 1992, p. 22.
- Manzano Rodríguez, 1992, p. 23.
- Manzano Rodríguez, 1992, pp. 23-24.
- Manzano Rodríguez, 1992, p. 25.
- Manzano Rodríguez, 1992, pp. 26-27.
- Manzano Rodríguez, 1992, pp. 28-29.
- Manzano Rodríguez, 1992, pp. 29, 36.
- Manzano Rodríguez, 1992, p. 36.
- Manzano Rodríguez, 1992, p. 343.
- Manzano Rodríguez, 1992, p. 347.
- Manzano Rodríguez, 1992, p. 324.
- Manzano Rodríguez, 1992, p. 328.
- Manzano Rodríguez, 1992, p. 251.
- Manzano Rodríguez, 1992, p. 253.
- Manzano Rodríguez, 1992, p. 254.
- Manzano Rodríguez, 1992, p. 262.
- Manzano Rodríguez, 1992, pp. 263, 81.
- Manzano Rodríguez, 1992, p. XXIV.
- Manzano Rodríguez, 1992, p. 270.
- Manzano Rodríguez, 1992, pp. 270-271.
- Manzano Rodríguez, 1992, p. 271.
- Manzano Rodríguez, 1992, p. 279.
- Manzano Rodríguez, 1992, p. 293.
- Manzano Rodríguez, 1992, p. 294.
- Manzano Rodríguez, 1992, p. 295.
- Manzano Rodríguez, 1992, p. 298.
- Manzano Rodríguez, 1992, p. 363.
- Manzano Rodríguez, 1992, p. 303.
- Manzano Rodríguez, 1992, p. 361.
- Manzano Rodríguez, 1992, pp. 304, 365.
- Manzano Rodríguez, 1992, p. 304.
- Manzano Rodríguez, 1992, pp. 304, 366.
- Manzano Rodríguez, 1992, p. 366.
Bibliografía
- Manzano Rodríguez, Miguel Ángel (1992). La intervención de los Benimerines en la península ibérica. Consejo superior de investigaciones científicas. ISBN 9788400072209.
Enlaces externos
- « Los Meriníes y los Wattasíes (1196-1549) » en qantara-med.org, por Yassir Benhima
- (en francés) « Les Marinides » en Encyclopédie Larousse
.svg.png.webp)


